Este niño tiene mamitis

mamitis

Seguro que a todas nosotras nos ha tocado alguna vez escuchar esta frasecita.

Es curioso cómo ante una misma situación, por ejemplo, cuando tu niño prefiere quedarse contigo o que seas tú quien le leas el cuento, hay personas de tu entorno de con-fi-an-za que se lo toman como algo personal, o como una falta de educación, y te lanzan esta perla o alguna otra que te culpa a ti y a tu niño a partes iguales (bingo!). Y sin embargo otras miran a tu hijo con una sonrisa y le dicen: “Claro, porque la mami es lo mejor del mundo, ¿verdad?”. Dos lecturas diametralmente opuestas para la misma situación. En la primera te sientes juzgada e incómoda, y en la segunda relajada y comprendida (y tu hijo por cierto también).

¿Y ante una rabieta? Ahí está quien, lejos de ayudarte, aprovecha para darte instrucciones sobre cómo debes educarlo, o mira a tu hijo como si fuera un criminal por llorar y gritar en público, o te dice que el niño de fulanita obedece siempre. Y por suerte también hay almas más empáticas que no solo se encargan de calmarlo a él, sino que después te cogen de la mano y te calman a ti con un “Es que estaba cansado, seguro”.

La mayoría de las madres hoy en día criamos a nuestros hijos demasiado en solitario, y muchas veces nuestro entorno cercano en vez de implicarse en su crianza para que nos sintamos más arropadas (y menos agotadas), como se hacía antes, no solo no te echa una mano sino que se permite juzgarte y opinar sobre el comportamiento o la educación de tu hijo como si tuvieran una autoridad que de refilón además te quitan a ti. Y sí, aunque lo hagan muuuuy sútilmente también nos damos cuenta.

Pero lo más curioso es que la persona que se cree en poder de la verdad suele ser la que te dice “Creo que se ha hecho caca”, para que te levantes a cambiar el pañal, y la que nunca te juzga suele ser la que directamente se levanta y lo cambia ella. La primera te comenta lo cansada que está después de jugar con tu hijo 20 minutos (y te dirá que llevan 1 hora), y la segunda se entregará al juego, lo disfrutará, y para colmo jugará una hora y dirá que solo ha sido un ratito.

¿Estamos hablando de empatía, de generosidad, o simplemente de tener una mirada más amorosa sobre las personas?

Yo lo único que sé es que necesitamos comprensión y dos brazos remangados que nos ayuden, y no frases reprobatorias, ni instrucciones, ni comparaciones.

Lo único que sé es que cuando una persona te hace sentir cómoda, actúa con hechos y desde el corazón, cuida a tu hijo y de paso también te cuida a ti, tú no lo olvidas jamás. Porque esa persona está ahí, a tu lado, apoyándote de verdad aunque solo sea un ratito, acogiéndote y recogiéndote en tu agotamiento, en tu vulnerabilidad de madre que a veces duda si lo estará haciendo bien, y está ahí para refrendarte en tu difícil misión, para recordarte que todo está bien, que tienes un hijo maravilloso y que tú eres una gran madre.

Alejandra-alma-matersAlejandra Yuste

Emprendedora, comunicadora y soñadora. Lo hago todo poniendo el alma y a mi manera, porque si no me pierdo. Deseo un mundo mejor.

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