Por qué no te permito que me llames mami

Me desagrada que alguien que no es mi hijo se tome la confianza de llamarme mami. Sobre todo cuando lo usa con fines que poco o nada tienen que ver con el afecto.

Por muy naturalizado que esté, mami es un término que nos infantiliza, y es uno más de los muchos recursos sutiles que se emplean para quitarnos autoridad, rebajarnos el rango, y de paso conservar estereotipos rancios.

Desde el momento en el que entramos por la sala de partos se nos empieza a llamar mamis, y este diminutivo, por mucho que lo parezca, no tiene nada de cariñoso. Es una mano que presiona sobre nuestra cabeza para obligarnos a bajar un peldaño y establecer así una relación de poder, una nueva jerarquía desde la que nosotras, despojadas no solo de nuestras ropas sino también de nuestra identidad, ya no estamos autorizadas para tomar decisiones.

He querido saber la opinión de la pediatra Hortensia Vallverdú, que intenta practicar la “slow pediatría” incluso desde el CAP, y ha confirmado mis sospechas:

Me parece tan infantilizador y ninguneador, disfrazándose de cariño… Como madre, no soporto que me lo digan. Lo relaciono mucho con el parto: “Venga mami, venga guapa, empuja!!”

Ese diminutivo está tan normalizado, y sin embargo quita tanta fuerza a las mujeres!! Muchas veces es para compensar otra cosa. Se disfraza de amabilidad para decirle a una madre qué es lo que tiene que hacer, y por supuesto sin haber explorado cuál es la situación particular de esa persona, de esa familia. La soberbia del consejo y de la bata blanca…

También he preguntado a Lola Cancio, consultora en Igualdad de Género (y lengua afilada en La isla de Lola). Atención a lo que nos dice:

En el espacio público, el poder jerarquizado patriarcal está muy asentado, y el sistema sanitario no iba a ser una excepción. Por eso las madres tenemos que soportar que en demasiadas ocasiones el personal de pediatría nos trate como si las menores fuésemos nosotras. Que se dirijan a nosotras como mamis resume esta discriminación.

Esta actitud suele empezar con la violencia obstétrica que muchas veces sufrimos en el embarazo y que llega al culmen en el parto. Porque si te han ninguneado, ignorado o infantilizado, siento decirte que tú también has sido víctima de violencia de género (obstétrica). Y la suficiencia en la actitud de los profesionales de la Pediatría no es sino un reflejo de dónde considera el patriarcado que está nuestro lugar: no utilizan con nosotras argumentos científicos porque el mundo de la razón se nos niega. De hecho, oficialmente se nos ha negado desde que en el siglo XVIII los señoros ilustrados decidieron que eso de pensar era para ellos y que a nosotras lo que nos iba era la naturaleza y el sentimiento. Pues por ahí ataca el personal sanitario, con los diminutivos adornan sus lecciones que suponen que no estamos capacitadas para cuestionar o ni siquiera entender. Y nos meten en el mismo saco que a nuestras criaturas porque, ¿cómo va a atreverse una mami hormonada a entender lo que un súper profesional sabe y mucho más a ponerlo en duda?

Y es que, si hacemos un repaso mental de las situaciones en que nos llaman mamis, lo primero que nos viene a la cabeza es el hospital, las consultas y las revisiones pediátricas…

Casi siempre es para darnos alguna instrucción (“Mami, sujeta bien al bebé”), para “regañarnos” por algo (“Mami, tenías que haber venido antes”), para poner en duda nuestra manera de hacer las cosas (“Pero mami, ¿cuántas veces al día le das el pecho?”), o para meternos miedo (“Mami, es que así este niño no va a dormir/comer/hablar/caminar/portarse… bien en la vida!”).

Estamos de acuerdo en que todo esto muchas veces también lo hacen sin usar lo de mami pero, si lo añaden, el tonillo paternal o soberbio queda más difuminado.

Además de en el entorno sanitario, también en la calle nos llaman mami los desconocidos, para suavizar comentarios o tomarse licencias del tipo:

Mami, quítale la chaqueta que lo llevas muy abrigado”, “Mami, ¿pero no ves que le está dando el sol en la cara?”

O cuando alguien quiere insinuar que nuestro hijo tiene mamitis (atención al origen de la palabra, como no podía ser de otro modo) y nos dice: “Ay, la mami, solo quiere la mami”.

Pero también usan el término en el entorno laboral, casi siempre con tan buenas intenciones como en este caso real:

Cuando Sara volvió de su permiso maternal se encontró con que la habían degradado a un puesto de mucha menos responsabilidad, bajando su sueldo también. En su lugar habían puesto a un hombre. Cuando se quejó y exigió explicaciones le contestaron: “Así estarás más relajadita. Ahora que eres mami, tendrás muchas cosas en la cabeza…”.

Por supuesto, nadie se atrevería a dar un puesto de menor responsabilidad a un hombre que ha sido padre. Pero mucho menos se atrevería nadie a decirle que así estará más relajadito, y que ahora que es papi tendrá muchas cosas en la cabeza.

Como casi siempre con los micro machismos, solo hace falta imaginarnos la situación con un hombre, en vez de con una mujer, y si nos resulta raro es porque estamos ante un trato discriminatorio que, a fuerza de repetirse en la sociedad una y otra vez, se normaliza y ya no llama la atención. Y esto es exactamente lo que pasa cada vez que nos llaman mamis.

Yo propongo que, a partir de ahora, cada vez que nos llamen mamis respondamos, de muy buen rollito pero claro y alto: “Para mi hijo soy mami, para ti soy [nombre]”.

Y así, poco a poco, vamos recordando al personal quiénes somos y desde qué lugar deben hablarnos.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Alejandra-alma-maters

Alejandra Yuste

Emprendedora, comunicadora y soñadora. Lo hago todo poniendo el alma y a mi manera, porque si no me pierdo. Deseo un mundo mejor.

 

 

 

[Foto de madre con doctor cedida por rawpixel.com]

¿Te sientes identificada con lo que lees?

Únete a maters y no te pierdas nada de lo que tenemos que contarte.

Responsable: Alejandra Yuste, siendo la Finalidad:envío de nuestras publicaciones y formaciones. La Legitimación:es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en mis plataformas de email marketing Mailchimp. Ver política de privacidad de Mailchimp. Podrás ejercer Tus Derechosde Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en hola@maters.es. Para más información consulta nuestra política de privacidad

No Comments

Post a Comment

Política de cookies

Sí, utilizamos cookies para poder ofrecerte la mejor experiencia mientras nos visitas. Si continúas navegando entenderemos que aceptas nuestra Política de Cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies